Etiquetado: Romance

Guía para evitar las curitas en el corazón

Contrario a lo que muchas podrían pensar, las decepciones amorosas (en gran medida) las generamos nosotras mismas. Y es que, a pesar de que los hombres y sus acciones contribuyen a producirlas, nuestras formas de actuar, pensar y (sobretodo) soñar nos  llevan a estrellarnos a 100 km/h y sin llevar el cinturón de seguridad puesto. Nada más remítanse a sus más recientes tristezas, analícenlas y notarán que en gran parte la culpa fue suya. Debo aclarar que todo esto no se trata de reprocharnos para después odiarnos y empezar una gran guerra con nosotras mismas, el fin es evitar las malas decisiones para tener siempre un buen panorama, además de alegría y tranquilidad en el corazón y en la vida en general.

A continuación, entonces, les presento algunos puntitos importantes para reducir al máximo las heridas que deja el amor:

1. Sinceridad (contigo misma, con tus amigas y con tu pareja): Aún si crees tener muy bien desarrollada tu intuición, no te engañes y si los hechos demuestran que el hombre con quien sales no está interesado en ti, déjalo ir. Hablando siempre con la verdad te evitarás dolores de cabeza innecesarios y futuras decepciones. De igual forma, contar con unas amigas que te hagan ver lo que el amor ha ensombrecido te hará la vida mucho más fácil, así como lo hará el ser sincera con tu pareja y que él lo sea contigo; no aparecerán los problemas y los que lleguen a surgir serán resueltos con facilidad.

2. Saber diferenciar entre supuestos y hechos: Es vital reconocer cuándo estamos hablando de situaciones reales y cuándo hacemos alusión a fantasías. Sinceramente, la distinción es muy fácil: los supuestos son las ideas que creamos en nuestra mente y que parten de nuestros deseos e ilusiones mientras que, los hechos, son realidades que no se pueden negar (sin entrar en discusiones científicas, claro está). Ahora bien, reconocer esa diferencia en nuestras experiencias es un poco difícil pues, como mujeres, siempre sacamos excusas cuando enfrentamos adversidades y esperamos que todo mejore y sea como lo pensábamos. Si crees que el chico en cuestión está en el mismo canal que tú porque te miró de una forma especial (para ti), porque es amable o porque compartió en Facebook una canción de tu artista favorito, déjalo ir. Los hombres no se andan con rodeos y cuando una mujer les atrae lo demuestran con hechos y esperan estar con ella tan pronto como sea necesario, es así de simple.

3. Nada de ilusiones: Si bien no son del todo malas pues se convierten en pequeños motorcitos que nos invitan a vivir al 100% todos los días, las ilusiones no nos permiten ver la realidad de los hechos y eso hay que tenerlo siempre presente. En ocasiones es más que claro que no hay ni una pequeña posibilidad de que nacerá una bonita relación con un chico, sin embargo, las latentes ilusiones promueven ideas absurdas como que el pensamiento (o el gusto) de ese chico cambiará y se convertirá en el hombre de tus sueños. Y puede ser peor. Hay ilusiones que llevan a pensar en que el ‘hombre perfecto’ dejará a su esposa o el homosexual confeso cambiará de orientación; sí, así de extremas son.

4. Las chicas regla y las chicas excepción: Una gran enseñanza me dejó la película Simplemente no te quiere; todas las chicas son parte de la regla hasta que la excepción lo desmienta. Interesante ¿cierto? Pero ¿Qué vienen siendo las chicas regla y las chicas excepción? Sencillo. Las chicas regla viven el patrón universal de las relaciones. Conocen un chico, salen con él y si hay interés pues siguen saliendo pero si no lo hay cada uno sigue su camino (aunque pueda que alguno de los dos no lo quiera). Las chicas excepción, por su parte, son aquellas que – contra todo pronóstico – viven situaciones fuera de lo común que no suelen repetirse. Por ejemplo, si tienes una amiga que conoció un chico en el transporte público y ahora está felizmente casada estás viendo claramente una chica excepción, así como cuando alguien te cuenta que, después de tomar la iniciativa, la amiga de una amiga conoció al hombre de sus sueños. Tener presente que todas somos chicas regla es necesario para no cometer errores cuando conocemos a alguien y para evitar alimentar esas ilusiones inútiles de las que hablaba anteriormente. Y si resulta que se es una chica excepción…  pues se comparte, se celebra y se olvida.

5. Se vale tener iniciativa: El nuevo siglo no sólo trajo muchos cambios científicos y culturales sino también en las relaciones sentimentales. Esa idea arcaica de que los hombres son siempre los de la iniciativa está mandada a recoger. Las mujeres de ahora – independientes, decididas, arriesgadas, fuertes y que siempre saben lo que quieren – revolucionaron el tema de los romances y si quieren tener uno van a buscarlo. Si bien no se trata de andar por la vida cazando hombres como una trabajadora sexual, tener iniciativa está más que aprobado a la hora de tomar las riendas de las situaciones para propiciar relaciones cuando la timidez u otros factores aparecen en el panorama.

6. El compromiso: ¿Es necesario titular lo que tienes con tu chico? No. Ya sea por cuestiones de exclusividad, por miedo o porque alguno de los dos no lo quiere, es mejor mantener – en algunas ocasiones – esa relación especial como un simple romance. No obstante, es vital tener siempre presente las condiciones de ese romance y lo que eso acarrea pues si no estás de acuerdo con que sean amigos especiales, debes dejarlo ir, al igual que si eres una entre mil, tú lo sabes y eso te molesta. Comprometerse con alguien (simbólicamente, por la ley o en un altar) significa respeto, apoyo incondicional y entrega total; si no estás lista o eso no es lo que quieres para tu vida sólo evítalo, pero si eso deseas entonces aprécialo y disfrútalo.

7. La culpabilidad: Que surjan problemas no siempre es a causa de errores de las mujeres aunque estemos empeñadas en pensarlo. Sí, nos equivocamos y esto tiene sus consecuencias pero no, no por eso siempre somos las responsables de todo lo malo que pasa en nuestra relación; es tan sencillo como que esa relación se construye entre dos y ambos tienen igual nivel de compromiso. Cuando haya un traspiés, antes de azotarte por “haberlo generado”, dedícate a gastar tiempo y esfuerzo en la búsqueda de la solución a través del diálogo con tu chico, sólo así podrán lograr un consenso y llenar de nuevo su vida de tranquilidad. Y aunque pueden existir hechos o situaciones que propicien la aparición de pequeñas discusiones, ten (tengan) siempre en cuenta que ninguno de los dos es totalmente culpable (si lo es no se le debe decir, de nada vale) y si te acusa, no lo pienses más y déjalo ir.

No piensen en estos siete puntos como un formato inequívoco para desenvolvernos exitosamente en nuestra vida sentimental ya que, aunque los consejos son muy válidos (como ustedes mismas pueden comprobarlo basadas en su experiencia), las personas y las situaciones son tan variadas como seres humanos hay en el mundo. Léanlos, repásenlos y ténganlos presente siempre en su mente para así evitar cuanto más sea posible las curitas en el corazón.

Sex and the city 2

Samantha, Miranda, Carrie y Charlotte en Nueva York. Imagen tomada de: http://periodicodeachina.blogspot.com/2010/07/sex-and-city-2-el-bolso-de-prada-marron.html

Las cuatro fantásticas por segunda vez en la pantalla gigante. La segunda entrega de vestidos de lujo, zapatos envidiables, carteras de ataque y las mejores historias que sólo pueden pasar en las vidas de ellas y, por supuesto, en Nueva York.

Confieso que cuando descubrí la serie quedé idiotizada y después de ver los dos largometrajes lo estoy aún más, sin embargo, mi ojo crítico no es muy amable en cuanto al argumento de Sex and the city 2. No me gusta, ni poquito, que a estas cuatro mujeres todo les salga a la perfección. Detesto que, incluso, salgan bien libradas de las peores situaciones cuando un simple mortal vería su fin en ellas. Y no apruebo ese bienestar utópico en el que ellas viven y que no parece costarles mucho. Con todo estoy voy a que se perdió – al menos parcialmente – el sentido de la verosimilitud en esta película.

Sí, es posible encontrar en el mundo cuatro mujeres que tengan buenos puestos de trabajo, excelentes esposos y una cuantiosa cifra en el banco. Sí, también hay en el mundo seres humanos capaces de sortear cualquier dificultad. Y sí, hay muchos millonarios en el planeta tierra que han amasado su fortuna a cambio de un mínimo de esfuerzo; pero ¿cuatro mujeres que reúnan todas estas características y que tengan tan buena suerte como para encontrarse un jeque árabe que las invite sin ningún compromiso y con todo pago a su hotel de lujo en el Medio Oriente? ¿una mujer con un buen trabajo, rica, con buena suerte y que se encuentra a su ex novio – uno al que quiso demasiado y con el que tiene una buena relación – en el lugar menos pensando? ¿una segunda mujer con las mismas buenas características que después de renunciar a su trabajo encuentra uno mucho mejor en el que se siente completamente a gusto? ¿otra mujer que, a pesar de su avanzada edad, consigue un hombre extremadamente buen mozo en donde quiera que se asoma? y ¿una última mujer que siente celos de su niñera – una hermosa rubia que además es carismática y siempre anda sin sostén – la cual resulta lesbiana? Como dicen por ahí, “NO MAMES!”.

Parte del atractivo de la serie era encontrar situaciones cotidianas en las vidas de las cuatro solteras – en ese tiempo – y fabulosas que nos hacían sentir identificadas y que, en algunas ocasiones, nos daban la respuesta o siquiera alguna idea de qué hacer en caso de vivirlas. Con los largometrajes, sobretodo el segundo, las historias de Sex and the city resultan demasiado elaboradas (¿o tal vez muy poco?) e improbables. Desde mi punto de vista, el encanto de las dos películas radica en la ropa, los zapatos y los hombres que se consiguieron para deleitar a punta de gestos y pequeños parlamentos a las espectadoras. Si alguien la vio y le gustó es quizás una mujer (o un homosexual) amante de la moda.

Me sentí muy decepcionada al ver que no se trató como debía el conflicto matrimonial entre Carrie y Big. Muchas mujeres en el mundo habrían sacado provecho de un buen consejo que no se resumiera en que la vida de la protagonista es perfecta y las cosas se solucionan con un anillo de diamantes. Está bien que la función principal del cine es entretener pero sé que uno de los motivos por los cuales se comenzó a transmitir la serie es hablar de las mujeres – lo que viven y cómo son – y para las mujeres; claramente ese motivo se perdió.

Definitivamente mejoraría muchos aspectos de la película. Me quedo con algunas interpretaciones bien logradas – Samantha y sus ocurrencias siempre son una buen razón para morirse de risa – los paisajes de Emiratos Árabes, buenos cuerpos masculinos y, por supuesto, los vestidos, las carteras y los zapatos. A continuación, algo para no olvidar:

Sex and the city 2 (2010) Escrita y dirigida por Michael Patrick King.

Con: Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davies y Cynthia Nixon.

Más información en: http://www.imdb.com/title/tt1261945/

Vicky Cristina Barcelona

Exquisita y encantadora. No hay otras palabras que describan a la perfección esta película. Y es que todo lo que propone su director, Woody Allen, enamora. La interpretación de los actores, los bellos paisajes de Barcelona y Oviedo y una banda sonora que dio en el punto y complementó lo que se veía y se escuchaba a través de la narración y los diálogos entre los personajes.

Imágenes del largometraje de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona. Tomadas de: http://www.vayacine.com/cine/vicky-cristina-barcelona-primeras-fotografias

Ahora que reflexiono acerca de este largometraje, entiendo por qué alguna vez una gran maestra de Documental me indicó que Woody Allen hace de las ciudades un protagonista más. Barcelona también aporta – y mucho – al desarrollo de la historia. Es como si conspirara para que se generara el climax, como si creara una atmósfera especial para el amor, el arte y para descubrirse a uno mismo y, también, como si invitara a vivir experiencias inimaginables en sus calles. Sí, Barcelona es poderosa, tal y como lo dice la canción de Giulia y los Tellarini presente en la película.

Y ni qué decir de las actuaciones. Javier Bardem enamora con sólo mirar. En la vida de Juan Antonio, su personaje, todo está mediado por el arte y resulta apasionante verlo sacar belleza incluso del caos. Le queda muy bien la faceta de pintor, de artista, de poeta. Penélope Cruz o María Elena, resulta ser todo un enigma pues nunca se tiene la certeza de qué es lo que piensa ni con qué tipo de locura saldrá. Es extremadamente atractiva la inestabilidad de esa mujer, su furia, irreverencia y talento.

Las protagonistas vienen siendo la representación de los extremos femeninos. Vicky (Rebecca Hall) la prudencia y Cristina (Scarlett Johansson) el riesgo. La primera siempre quiere tener todo bajo control y sólo se arriesga a vivir nuevas aventuras cuando se siente segura o cuando, definitivamente, han logrado tocar hasta las más profundas fibras de su ser. La segunda, por el contrario, va por la vida buscando lo que quiere aunque no sabe qué es. No teme aceptar desafíos ni tampoco experimentar. Al final, ambas están buscando lo que quieren aunque para una sea más fácil aceptarlo; y ambas son la imagen de lo que en menor o mayor medida somos y queremos ser los seres humanos.

De Vicky Cristina Barcelona no puedo dejar de resaltar la narración. Aunque en algunas películas resulte aburrida e innecesaria, en este largometraje es esencial. Aporta otros elementos a la historia y le da tintes de comedia a algunos aspectos de la trama. También es muy acertada la voz escogida (Christopher Evan Welch) y la entonación con la que este hombre lee sus líneas. Siguiendo con el lado sonoro, resultó muy bien escogida la música y los momentos en que ésta fue introducida. Para recordar siempre será esta escena y los bellos acordes de esa guitarra española:

Son muchos los aspectos que vale la pena elogiar respecto a Vicky Cristina Barcelona como el guión y la fotografía, sin embargo, para finalizar y en relación con algo que me gusta mucho, debo decir que me encantó el vestuario que usaron todos los personajes. No sólo reflejaba la personalidad de cada uno sino que también hacía alusión a varios aspectos de la historia y del lugar donde ésta se desarrolla. También, el vestuario sirvió para resaltar las mejores características físicas de los personajes y hacerlos irresistibles – como las camisas de Juan Antonio, los conjuntos de Vicky y Cristina y los vestidos de María Elena – y para reforzar esa idea de identificación de los espectadores con los personajes.

Por todas estas razones y por algunas más personales vale la pena ver hasta el cansancio este largometraje y los muchos otros de su director y sus protagonistas.

Vicky Cristina Barcelona (2008). Escrita y dirigida por Woody Allen.

Con: Rebecca Hall, Scarlett Johansson, Javier Bardem, Penélope Cruz,

Chris Messina, Patricia Clarkson y Kevin Dunn.

Más información en: http://www.imdb.com/title/tt0497465/