Etiquetado: Relaciones

Décimo Grado

Anoche, mientras daba vueltas en mi cama y una larga lista de temas pasaba por mi mente, recordé la canción de Ana y Jaime Décimo Grado. Después de repasar su melodía y letras, una frase se quedó grabada; once palabras que resumen lo que fue mi vida sentimental en esa época: “¿De qué me sirve tanto estudio si contigo yo repruebo siempre?”.

Definitivamente esa materia no fue superada ¡¿Qué puedo hacer?! No fui una de las favoritas del ‘profe’. Lo cierto es que agradezco por lo aprendido; ahora hay pruebas más importantes por superar… Y para estas sí que estoy preparada.

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Simplemente no te quiere

¡ME ENCANTA! Simplemente no te quiere es una montaña rusa de emociones – en la que pasas fácilmente de la risa al llanto – donde siempre estás aprendiendo y te entretienes a la misma vez. Es la representación fiel de las relaciones sentimentales a partir de un grupo de mujeres que personifican a millones.

La película se ocupa de la vida amorosa de 5 mujeres relacionadas entre sí de diversas formas. La primera de ellas – y la también protagonista – es Gigi (Ginnifer Goodwin), una joven soltera obsesionada con la idea de conseguir rápidamente al hombre de sus sueños que, tras ir de cita en cita y con la ayuda de (quien lo creyera) un hombre, encuentra el verdadero amor. Sus amigas Beth (Jennifer Aniston) – envuelta en una larga relación que no puede convertirse en matrimonio por la negativa de su novio (Neil, interpretado por Ben Affleck) – y Janine (Jennifer Connelly) – con un matrimonio lleno de mentiras que se esconde tras una perfecta fachada – constantemente tratan de ayudarla dándole los típicos consejos de amiga y, a su vez, buscan solucionar sus propios dilemas. Anna (Scarlett Johansson), atrapada en un romance intermitente con un hombre que está perdidamente enamorado de ella y por quien no siente lo mismo, termina por tener una aventura con el inconforme esposo de Janine (Ben, interpretado por Bradley Cooper), mientras que su amiga Mary (Drew Barrymore) se empeña por encontrar el amor en las redes sociales.

Esta historia que tiene lugar en la ciudad de Baltimore (Estados Unidos) y que podría llegar a ser el reflejo de una realidad propia del norte del continente americano, es el espejo del día a día de las mujeres de todo el mundo que (tómese esto como la idea de la película) sufren a causa de las relaciones sentimentales por los pensamientos absurdos compartidos por las madres y repetidos durante años por las amigas. Todo esto se puede confirmar en la secuencia introductoria de la película donde una niña es consolada por su madre y muchas otras mujeres de diversas edades lo son por sus amigas.

Hablando de amigas y después de todo lo visto en el largometraje aprovecho para hacer una petición pública; quiero que mis amigas sean siempre sinceras. Para nadie es un secreto que las mujeres nos empeñamos en mantener una ilusión aún cuando los hechos confirman la falta de interés de los hombres ¿para qué entonces una amiga que refuerza esa absurda ilusión? Lo que todas necesitamos – por nuestro bien y el de todas nuestras súper amigas – es una buena dosis de honestidad brutal cargada, obviamente, de buenas intenciones y que nos permita cerrar capítulos y seguir adelante. No más “si te lastima es porque te quiere mucho” o “se hace el indiferente porque quiere mantener latente tu interés”; cuando los hombres están interesados lo demuestran y hacen todo lo posible por quedarse con la chica que les roba el sueño, lo dijo Alex (interpretado por Justing Long) y lo confirma la población masculina del planeta.

Retomando, la propuesta narrativa de Simplemente no te quiere es muy interesante. Aunque la historia trata la experiencia de 5 mujeres diferentes con la misma profundidad y se han delimitado los capítulos por temáticas – a través de transiciones y títulos –, el espectador no pierde el hilo, la concentración ni el interés. Por el contrario, conforme avanza la película aumenta la tensión y las ganas por conocer el desenlace de Gigi, Beth, Janine, Anna y Mary.

Sobre los personajes, es preciso decir que son la viva estampa de las diferentes personalidades femeninas que existen. Sus formas de ser, actuar y vestir hacen verosímil la historia y permiten que las espectadoras se identifiquen y encuentren explicaciones a lo que les sucede así como consejos de lo que deberían hacer. Todo esto fue bien logrado con las interpretaciones del excelente grupo de actrices (y actores, por supuesto), por las escenas donde se presentan opiniones en forma de testimonio y por un muy buen guión basado en la exitosa serie Sex and the city y el libro de Greg Behrendt y Liz Tucillo Simplemente no te quiere (2004).

El largometraje es una divertida comedia romántica que vale la pena ver, no sólo para entretenerse durante un poco más de dos horas sino también para aprender a evitar dolores de cabeza generados por el desamor; la recomiendo a ojo cerrado.

Simplemente no te quiere (2009) Dirigida por Ken Kwapis

Escrita por: Abby Kohn, Marc Silverstein, Greg Behrendt y Liz Tucillo

Con: Ginnifer Goodwin, Jennifer Aniston, Jennifer Connelly, Scarlett Johansson,

Drew Barrymore, Justin Long, Ben Affleck, Bradley Cooper y Kevin Connolly

Más información en: http://www.imdb.com/title/tt1001508/

¿Pensar antes de hablar?

A mucha gente he escuchado decir que la premisa que debe regir nuestra vida es esa que dice que debemos Pensar antes de hablar. Sí, debo aceptar que tienen mucha razón quienes lo aconsejan. Considerar las posibles reacciones que tendrá lo que promulguemos nos evita herir a los demás o ser malinterpretados. Sin embargo, han sido muchas las veces que – voy a hablar de mi caso particular de ahora en adelante – he decidido callar y me he perdido de grandes cosas en la vida que, si bien no todas son positivas, lo aprendido gracias a ellas sería demasiado.

Creo que cuando hablo de callar para luego arrepentirse estoy refiriéndome al caso de muchos de nosotros y más aún si esa situación la ubicamos en el ámbito de las relaciones sentimentales. Sí, hoy debo aceptar que de haber dicho lo que sentía o pensaba mi historia sería diferente así como mi experiencia.

En este momento no puedo dejar de pensar en alguien a quien denominaré ‘el arquitecto’. Si bien siempre cuestiono todos los aspectos de mi vida, entre ellos mi intuición, no puedo negar que de verdad había química entre nosotros. No era demasiado evidente pero era lo suficiente como para que yo lo supiera y siguiera con el juego. Un juego que quedó en las instancias iniciales tal vez porque precisamente pensé antes de hablar.

¿Qué habrían hecho ustedes en mi lugar si después de expresar lo que sentían y ser rechazados la única forma de ‘salir de las dudas’ era volviendo a hacer lo mismo? Lo siento pero esta vez el coraje lo dejé guardado y con llave. El corazón no se recupera tan rápido y no es tan tonto como para arriesgarse a cometer el mismo error de la última vez. Y tampoco es tan arriesgado como para hacer lo indicado esperando obtener una gran recompensa.

No, no expresé lo que sentía. No me di una oportunidad de vivir algo bueno o de sufrir, crecer y aprender. Y sí, ahora más que nunca me arrepiento. Tal vez otra sería yo en estos momentos de haber tomado el camino espinoso. Tal vez sería yo su compañera en este instante; la mujer por quien suspira, a quien ama y con quien desea pasar todos y cada uno de los segundos de su vida.

Saben, es difícil reconocer que hay alguien ocupando el lugar que – posiblemente – alguien dispuso para mí alguna vez y que es una mujer especial que ha hecho suficientes méritos para estar donde está precisamente por hacer feliz a un gran hombre. Es tan difícil que en mis peores momentos me obliga a pensar en que esa podría ser yo de no ser por mi cobardía. No obstante, me consuela y alegra el hecho de que hay alguien que sí consiguió lo que siempre quiso; hay un hombre enamorado y feliz.

Probablemente se preguntarán cuál es mi conclusión o consejo respecto a la frase con la cual titulé esta entrada; pues bien, no me odien pero no tengo una posición clara respecto a eso. Sí, evité incomodidades y sufrimientos pero también es cierto que es muy probable haber evitado ser muy feliz. Lo más sensato en este caso es decir que sigan siempre lo que les dicta su corazón teniendo en cuenta también lo que indica la razón. Es un poco complicado y creo que hasta utópico pero es el punto ideal y como nos es tan difícil llegar al lugar de equilibrio… pues entonces hagan lo que mejor les parezca pero sin ignorar las consecuencias que eso puede traer porque en la vida hay lugar para todos menos para los arrepentimientos.

Mujeres = Etiquetas

De vuelta al ruedo para hablar de algo que todas las mujeres sabemos pero olvidamos o nos cuesta entender: lo que ellos piensan.

¿Cuántas veces nos hemos agobiado de tanto pensar en lo que ellos podrían estar pensando/sintiendo por nosotras? Muchas y generalmente no hallamos la respuesta. Solemos rogar por un sexto sentido que nos permita leer sus mentes, señales más claras que podamos interpretar – sin dejar lugar a las suposiciones – o simplemente un poco más de honestidad. Sí, ese es el común denominador de las mujeres enamoradas que, afortunadamente, no es igual para aquellas que andamos por la vida pensando en nadie más que nosotras mismas. Mis queridas lectoras, el amor además de llenar nuestro corazón de alegría y esperanza, nubla nuestra vista. Saber lo que ellos piensan es muy sencillo y generalmente de conocimiento popular PERO no para aquellas que dedican 23 de las 24 horas del día a suspirar por su adorado tormento y que no ven más allá de lo que que quieren ver.

Los hombres no son complicados, por el contrario, desde el primer momento que entran en contacto con nosotras y – tal vez  sin la más mínima intención de hacerlo –  demuestran lo que quieren, ponen etiquetas. Así de simple funciona su mente. Nada más piensen bien cómo fue su interacción con la última persona con quien tuvieron un ‘click’ o, lo que es mucho más fácil, analicen un poco al chico que les coquetea o con el que andan.

Es sencillo. Si te encontraste al chico en una rumba y la pasaron rico TODA la noche pero él no volvió a aparecer o lo hizo pero no con la misma amabilidad con que lo hizo antes: es oficial, sólo te quería para un rato y lo logró. Si por el contrario en la misma rumba se dedican a hablar, bailan, hay muchas risas y pocos (o tal vez ni uno) besos pero al otro día está emocionado invitándote a otro lugar o charlando contigo: es más que oficial, te quiere para algo serio y de ti depende que lo logre. Y si en la misma fiesta tú no haces más que mirarlo y – aunque todo el mundo conspire a tu favor – no pasan de un estrechón de manos y unas pocas palabras: es seguro que no te quiere para nada y debes aceptarlo.

Sí, de nosotras depende que las escenas anteriores tengan un buen o mal desenlace. Como bien dicen por ahí “el hombre propone y la mujer dispone” y, por si no les quedó suficientemente claro, las etiquetas del párrafo anterior eran “sexo”, “relación” o “vamos a ver qué pasa” y por último “no me interesa”.

Para ahorrarnos una buena cantidad de disgustos, tensiones, etc. lo más indicado es que dejemos de creer que los hombres piensan como nosotras. Ellos generalmente no cambian su parecer frente a una niña como nosotras si solemos hacerlo al darle “tiempo al tiempo”. Aunque traten, ellos no pueden esconder del todo lo que sienten y es imperativo que tratemos de entenderlo. Piénsenlo, si lo hacemos cada vez que se nos acercan ya no nos sentiríamos usadas o en el limbo de tanto pensar en qué es lo que quiere decir él con sus ‘señales’. Ahora bien, después de que ganemos un poco de paciencia y hagamos de la lectura de ‘lo que ellos piensan’ una sana costumbre, tomemos decisiones basadas en lo que queremos y lo que eso significa. Si él sólo quería pasar la noche contigo y eso fue lo que sucedió, piensa que así tu lo quisiste, así como cuando le dejaste pensar que también estabas interesada en él y querías conocerlo un poco más para “ver qué pasa”.

No vayan a pensar que porque lo que leen tiene mucho sentido y funcionará muy bien para todas van a dejar de sufrir, pensar, agobiarse, cuestionar, etc. etc. etc. Seamos sinceras, en cuestiones de amor no pensamos rápido, somos soñadoras y siempre mantenemos aunque sea un mínimo de esperanza; sin embargo, la invitación con todo esto es a que pensemos un poco antes de tomar decisiones porque como dicen por ahí “soldado avisado no muere en guerra”.

El Sr. Cobardía, C

Nunca me había decepcionado tanto de alguien como me pasó con él. Inicialmente fue como el típico hombre encantador. Aunque no lo conocía – aclaro – la primera impresión que me dejó es que era alguien deportivo, leal, interesante y con quien se podía hablar largo y tendido sin aburrirse. Pues bueno, todo fue cambiando conforme lo fui conociendo y no precisamente por equivocarme en lo que pensaba sino porque resultó ser además de deportivo, leal e interesante… un canalla.

Con él las cosas se dieron de forma particular – digamos que para el común de las mujeres – pero con el estilo que me caracteriza; yo tomé la iniciativa. Empezamos a hablar de forma amistosa aunque no con mucha recurrencia. Desde las primeras conversaciones noté que estaba interesado en otra persona, que era un poco tímido y bastante reservado. Aún así y con la tonta idea de que podrían gustarle varias personas al tiempo, seguí tratando de conocerlo mejor y buscando cultivar una bonita amistad. Sinceramente, estaba demasiado cegada por esa estúpida esperanza que nos caracteriza a las mujeres. Si alguien experimentado me hubiera dicho que ese hombre NO estaba interesado porque ninguna de las supuestas “señales” lo demostraba, nunca lo iba a estar y que seguir ahí iba a resultar desastroso.

Ni modo, soy persistente y seguí intentándolo hasta que él respondió y de la peor manera. De un hombre con un mínimo de cordialidad y respeto habría esperado unas palabras decentes que me revelaran que el gusto no era mutuo y que lo mejor era seguir como amigos o continuar la vida y “si te vi, no me acuerdo”. Pero él… él no tuvo los pantalones para hacerlo. Tal vez ni siquiera lo pensó y decidió deshacerse del problema fácilmente.

¿Qué hizo? Se burló de mi junto con su batallón de amigos igual de inmaduros e irrespetuosos. Sólo era necesario que una hebra de cabello apareciera en el panorama para que todos – él y sus amigos – me gritaran cualquier cantidad de cosas que en otras circunstancias no me habrían movido nada. Pero no, él me gustaba, era alguien a quien de cierta forma idolatraba y ahora me salía con una bajeza. Fue muy duro enfrentarlo cuando apenas era una niña que comenzaba a vivir y a descubrir la magnitud de la maldad de los seres humanos.

Afortunadamente fue poco el tiempo que soporté esos desplantes y la experiencia me sirvió para dejar de catalogarlo como un gran hombre y para saber de lo que son capaces algunas mentes sin piedad. Obviamente el interés por él murió y cuando dejé de verlo tiempo después hice a un lado los rencores y de corazón le deseé lo mejor para su futuro y mucha madurez para saber cómo enfrentar todas las pruebas que pone la vida sin llegar a lastimar a alguien.

Sí, lo volví a ver y no puedo negar que saber que había tomado malas decisiones y que no había tenido el coraje para perseguir sus sueños me hizo sentir muy bien; de cierta forma era como un mano a mano, ambos la habíamos pasado mal. No sé que pasa ahora con su vida, si a alguien le hizo lo mismo o algo parecido ni si se arrepiente de lo que hizo (seguramente no lo consideró grosero o hiriente). Lo he visto y lo he mirado a los ojos aunque él no haya sido capaz.

Lo positivo de vivir esta experiencia con el Sr. Cobardía es que me salvó de vivir tal vez muchas más tristezas en caso de haberme visto envuelta en una relación. Una persona tan egoísta como él, incapaz de dimensionar lo que sus actos podrían ocasionar en los demás, tiene muy poco para ofrecer a una pareja a la cual terminaría relegando, explotando y, en el peor de los casos, maltratando.

Un hombre que se refugia en sus amigos para sentirse respaldado y para decir lo que piensa, demuestra la poca confianza que se tiene y lo muy poco que vale. Y si ese mismo hombre ni siquiera es capaz de luchar por sus sueños aún cuando nada ni nadie lo apoya ¿qué podría hacer por alguien más?

Para el Sr. Cobardía y los de su tipo quererse un poco más es la mejor de las terapias. Aprender a comunicarse y a escuchar es necesario para que sepan cómo convivir y cuál es el límite de sus actos. Y con las mujeres… pues nadie nos entiende, pero mientras sepan que lo que queremos es amor y ser tratadas bien no se necesitan muchas cosas para tener éxito.

Antes de terminar quiero dar un consejo a todas las mujeres: los hombres, cuando están interesados, lo demuestran. Aunque su intuición, sus amigas, la esperanza o lo que sea les diga que algo puede pasar si se tiene paciencia, tengan muy presente que es muy poco probable que eso suceda y lo mejor es dejar de perder el tiempo y seguir la vida. Si ese hombre sabe de su interés y aún así no hace nada, tranquilas que otro hombre llegará, será mucho mejor y se encargará de hacer todo el trabajo.