Etiquetado: Mujeres

Voy a portarme mal

Está decidido, de ahora en adelante me portaré mal. No más niña buena, amable, servicial, nada de eso. Llegó la hora de evitar problemas y poner los puntos sobre las íes.

No vayan a pensar que me dedicaré a desestabilizar el mercado de las ‘traviesas’, no, no sirvo para eso y respeto mucho a las que por x o y razón se han quedado ahí pero prefiero otras profesiones. Me portaré mal porque estoy cansada de que todos y cada uno de los hombres con los que soy amable juren que estoy enamorada de ellos. Me cansé de que hacer un favor sea leído como “cásate conmigo” o dar un consejo sea tomado como una señal de auxilio de un alma enamorada.

¿Tan difícil es de creer que sí quiero amigos, que me preocupa tanto el bienestar de la humanidad que trato de ayudar a quien tiene un problema sin obtener nada a cambio? ¿Tengo acaso una etiqueta en mi frente diciendo que busco un novio desesperadamente? Amigos, hombres, no crean saber siempre la verdad porque cada vez habrán más razones que les demuestren lo contrario. Si con una mujer les pasó que porque mantenía enamorada de ustedes se desvivía por ayudarlos, no crean que cualquiera que hace un mínimo de esfuerzo por darles una mano está chorreando las babas.

Hay muchos otros tipos de señales que delatan a una mujer enamorada y, de hecho, sí hay algunas que no miden sus atenciones con su adorado tormento, sin embargo, ese no es mi caso ni el de todas las mujeres, no hay por qué generalizar. Si se encuentran, por ejemplo, con esa mujer que mantiene siempre pendiente y sabe hasta los más mínimos detalles de sus vidas; sin duda ella está MUY interesada. Así como esa que no espera a que la llames y en otras circunstancias también toma la iniciativa. O esa que trata de ignorarte pero cuando te presta atención no deja de elogiarte, mirarte, etc. En fin… el punto es que no todas se comportan de la misma forma y, definitivamente, no todas están interesadas.

¿Y cuál es mi caso? Bueno pues si hay algún lector que duda de mis intenciones permítame contarle cual es mi modus operandi. Como en muchas otras circunstancias y más aún si se trata de alguien que me interesa, me pongo nerviosa y mi nerviosismo se puede manifestar con una lengua dormida, manos sudorosas o muy frías y mi cara sonrojada (Atención: esto siempre es signo de interés excepto en aquellas ocasiones en las que estoy enferma o hablando en público). También suelo ‘bloquearme’ (perder mis ideas) y en casos extraordinarios soy muy coqueta de manera no intencional. Y ahora que lo pienso, deben haber más señales pero en este momento no las recuerdo. Tal vez dependen del sujeto en cuestión, el escenario y mi estado de ánimo.

Fin de la entrada, fin de la niña buena. Fue un placer servirles y, aunque esté decidida y agotada, tal vez podrán seguir abusando de mi amabilidad. No confíen en mi fuerza de voluntad, siempre falla. Y recuerden, si creen que hay alguien interesado en ustedes pues pregunten, es mejor sonrojarse por un instante que estar pálido toda la vida.

 

Mujeres = Etiquetas

De vuelta al ruedo para hablar de algo que todas las mujeres sabemos pero olvidamos o nos cuesta entender: lo que ellos piensan.

¿Cuántas veces nos hemos agobiado de tanto pensar en lo que ellos podrían estar pensando/sintiendo por nosotras? Muchas y generalmente no hallamos la respuesta. Solemos rogar por un sexto sentido que nos permita leer sus mentes, señales más claras que podamos interpretar – sin dejar lugar a las suposiciones – o simplemente un poco más de honestidad. Sí, ese es el común denominador de las mujeres enamoradas que, afortunadamente, no es igual para aquellas que andamos por la vida pensando en nadie más que nosotras mismas. Mis queridas lectoras, el amor además de llenar nuestro corazón de alegría y esperanza, nubla nuestra vista. Saber lo que ellos piensan es muy sencillo y generalmente de conocimiento popular PERO no para aquellas que dedican 23 de las 24 horas del día a suspirar por su adorado tormento y que no ven más allá de lo que que quieren ver.

Los hombres no son complicados, por el contrario, desde el primer momento que entran en contacto con nosotras y – tal vez  sin la más mínima intención de hacerlo –  demuestran lo que quieren, ponen etiquetas. Así de simple funciona su mente. Nada más piensen bien cómo fue su interacción con la última persona con quien tuvieron un ‘click’ o, lo que es mucho más fácil, analicen un poco al chico que les coquetea o con el que andan.

Es sencillo. Si te encontraste al chico en una rumba y la pasaron rico TODA la noche pero él no volvió a aparecer o lo hizo pero no con la misma amabilidad con que lo hizo antes: es oficial, sólo te quería para un rato y lo logró. Si por el contrario en la misma rumba se dedican a hablar, bailan, hay muchas risas y pocos (o tal vez ni uno) besos pero al otro día está emocionado invitándote a otro lugar o charlando contigo: es más que oficial, te quiere para algo serio y de ti depende que lo logre. Y si en la misma fiesta tú no haces más que mirarlo y – aunque todo el mundo conspire a tu favor – no pasan de un estrechón de manos y unas pocas palabras: es seguro que no te quiere para nada y debes aceptarlo.

Sí, de nosotras depende que las escenas anteriores tengan un buen o mal desenlace. Como bien dicen por ahí “el hombre propone y la mujer dispone” y, por si no les quedó suficientemente claro, las etiquetas del párrafo anterior eran “sexo”, “relación” o “vamos a ver qué pasa” y por último “no me interesa”.

Para ahorrarnos una buena cantidad de disgustos, tensiones, etc. lo más indicado es que dejemos de creer que los hombres piensan como nosotras. Ellos generalmente no cambian su parecer frente a una niña como nosotras si solemos hacerlo al darle “tiempo al tiempo”. Aunque traten, ellos no pueden esconder del todo lo que sienten y es imperativo que tratemos de entenderlo. Piénsenlo, si lo hacemos cada vez que se nos acercan ya no nos sentiríamos usadas o en el limbo de tanto pensar en qué es lo que quiere decir él con sus ‘señales’. Ahora bien, después de que ganemos un poco de paciencia y hagamos de la lectura de ‘lo que ellos piensan’ una sana costumbre, tomemos decisiones basadas en lo que queremos y lo que eso significa. Si él sólo quería pasar la noche contigo y eso fue lo que sucedió, piensa que así tu lo quisiste, así como cuando le dejaste pensar que también estabas interesada en él y querías conocerlo un poco más para “ver qué pasa”.

No vayan a pensar que porque lo que leen tiene mucho sentido y funcionará muy bien para todas van a dejar de sufrir, pensar, agobiarse, cuestionar, etc. etc. etc. Seamos sinceras, en cuestiones de amor no pensamos rápido, somos soñadoras y siempre mantenemos aunque sea un mínimo de esperanza; sin embargo, la invitación con todo esto es a que pensemos un poco antes de tomar decisiones porque como dicen por ahí “soldado avisado no muere en guerra”.