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Tiempo fuera

Me das motivos, fútbol. No encuentro manera de evadir un tema tan actual y del que, justamente, siempre he tenido algo por decir.

Se sacudió Twitter y el asombro se esparció por la redacción de muchos medios de comunicación con la noticia del despido de Claudio Ranieri, EX-entrenador del Leicester City y uno de los hombres que hizo posible su título en la temporada pasada de la Premier League.

Ranieri, graduado como director técnico por una extensa carrera que comenzó en 1986 en Italia tras retirarse de las canchas, no estaba obteniendo los mejores resultados con los foxes, a pesar de tener aún en sus filas a Vardy, Mahrez y compañía. A día de hoy, el equipo acumula solo 21 puntos en 25 partidos jugados. Ubicados en el puesto 17 de la tabla de posiciones, los vigentes campeones de Inglaterra están a un paso de la zona de descenso.

Pero el onceno dirigido por el italiano no se había rajado en la Champions League. A nivel continental, el equipo pasó como primero de su grupo a los octavos de final y se pensaba que podría sacarse chispas con el Sevilla de Sampaoli en el Sánchez-Pizjuán. Sin embargo, la mecha se le apagó a los blues, quienes regresaron derrotados a casa.

Y a Claudio Ranieri, el estratega que le plantó cara a los grandes de la Premier con un planteamiento agresivo, mucha velocidad y delanteros ávidos de gol, se le terminó el contrato. El moldeador del Leicester campeón no tiene más tiempo para pensar en cómo dejar de perder.

El trabajo del entrenador – desde mi ignorancia – se basa en un profundo conocimiento de los jugadores, así como del rival. A partir de esto es que surgen las tácticas y se realizan los movimientos necesarios para conseguir la victoria. Y en esta fórmula el ingrediente secreto es el tiempo. La confianza, tan importante en las relaciones humanas, no se consigue de buenas a primeras. El DT necesita de tiempo para conocer a sus jugadores y éstos al hombre que les dirá cómo sacar provecho de lo que hacen.

Tiempo también se necesita para estudiar al contrario; qué propone, cómo ha cambiado, qué se puede aprovechar. Y tiempo es vital para desarrollar el proyecto deportivo. Mantenerse como el mejor de Inglaterra seguramente estaba soportado por un plan. Que no estaba dando resultados es indudable, pero ¿y si Ranieri también tenía una estrategia para apagar el incendio?

Usualmente se abren y se cierran las puertas de los clubes por la entrada y salida de entrenadores quienes no dan los resultados esperados en el tiempo determinado por hombres quienes, probablemente, no saben tanto de fútbol como aquel que consideran que ya no sirve. Los DT cesantes en el fútbol comúnmente aducen a lo mismo: falta de tiempo para desarrollar su proyecto deportivo ¿Y si tienen razón? Ranieri me da motivos para pensarlo, porque un hombre que logró lo impensado con un equipo ‘chico’ en Inglaterra podía tener un plan para alejarse del abismo; lo que le faltó fue tiempo.

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Dip de cebolla acaramelada

Dip de cebolla acaramelada

Una rica receta de la chef estadounidense Katie Lee, regalito de la revista Cosmopolitan en Español de marzo de 2010. Se puede servir en una reunión familiar o de amigos, para disfrutar mientras se ve una película o como acompañante durante una tanda de videojuegos.

Estos son los ingredientes:

1 cucharada de aceite de oliva

1 cebolla grande, cortada bien fina

1/2 taza de mayonesa

1/4 de taza de crema agria

1 paquete (o tarro, bote) de queso crema de 226 gramos (8 onzas), a temperatura ambiente

1 cucharadita de salsa inglesa (Worcestershire sauce)

1/2 cucharadita de sal de ajo

1/2 cucharadita de cebolla en polvo

1/2 cucharadita de pimienta negra

1 cebollino (la parte verde de la cebolla larga, cebolleta, cebolla de verdeo, cebollina, cebolla china o puerro) finamente picado

Preparación:

Saltear la cebolla en el aceite a fuego medio de 5 a 7 minutos, hasta que se empiece a dorar. Agregar revolviendo 1/4 de taza de agua y raspar los pedacitos de cebolla que se pegan al fondo de la olla. Recomiendo usar un sartén de cerámica, la cocción es mucho más rápida y no es común que se pegue la comida. Cocinar a fuego bajo de 30 a 35 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que las cebollas estén bien doradas. Si se secan, agregar 1 cucharada de agua. Dejar enfriar.

En un bol mediano, combinar los ingredientes restantes (la mayonesa, la crema agria, el queso crema, la salsa inglesa, la sal de ajo, la cebolla en polvo y la pimienta negra). Con una mezcladora eléctrica de mano, batir hasta suavizar.

Añadir la cebolla, mezclar bien y añadir el cebollino sobre la mezcla para decorar. Refrigerar.

Servir frío con con papitas fritas (de paquete), galletas saladas, nachos o como aderezo para lo que se les antoje.

El otro lado del fútbol

Fernando Torres nunca ha sido santo de mi devoción. El delantero español tiene sus virtudes, sin embargo, es intermitente; el ‘niño’ es blanco o negro, no conoce de grises. En ocasiones está inspirado, es certero y altamente efectivo, pero luego no se encuentra, erra muchas (por no decir todas) sus opciones de gol y se gana un lugar… en la banca.

Destino Fútbol, la serie documental de ESPN, preparó un especial donde cuenta cómo han sido las fluctuaciones en la carrera del hoy atacante del Milan de Italia. El ‘niño’ Torres es quien cuenta cómo es vivir ‘el otro lado del fútbol’, ese en el que el jugador que solía brillar ahora se enfrenta a la crítica de hinchas y medios de comunicación, mientras trata de volver a sus días de gloria. Un fenómeno muy común en el fútbol, deporte en el que olvidamos que los jugadores son seres humanos – con sus luchas y aspiraciones – y no una máquina infalible a la hora de hacer goles (que es para lo que – a muchos – contrataron ¿no?).

A continuación, el capítulo completo:


 

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Lunes festivo al mediodía. Día de Reyes. Último día de mi abuela en hospitalización.

En la habitación 617, donde esperábamos que el ortopedista pasara al personal médico del piso la orden de salida, conocimos una señora que estaba a la espera de una cirugía de hombro pues se lo había fracturado en un accidente de tránsito. En el mismo incidente se golpeó la cabeza – razón por la cual tenía un hematoma del tamaño de un limón – y se hizo una fisura en su cadera que no será operada pues, en palabras del médico, el fragmento lastimado es muy pequeño y, si se interviene, se ‘estalla’ y empeora su situación.

A la señora la acompañaba su hijo, quien también resultó herido en el accidente y hace cuatro días había sido dado de alta en la misma clínica.

Al volver de un paseo, el señor, su madre y una sobrina fueron estrellados por un auto que transitaba con exceso de velocidad e invadió su carril. El vehículo del señor fue declarado con ‘pérdida total’.

El señor, de unos 50 años y quien sufrió heridas leves en el percance, trabaja como conductor de un bus del transporte público. Sí, la misma ‘maravilla’ que hace unos años se inventaron los buitres que controlan la ciudad – Cali, Valle del Cauca, Colombia – y que ha traído innumerables problemas a todos los ciudadanos sin distingo de estrato socioeconómico, etnia o edad.

Mientras la madre del transportador se quejaba del dolor y del hambre que sentía pues no había recibido alimentos en todo el día – porque había sido programada, después de 10 días, para ser operada -, el hombre nos contó de su penosa situación.

Estaba desde la madrugada en la clínica acompañando a su madre. El día anterior, su jornada había iniciado a las 3 de la madrugada cuando se levantó para alistarse e irse a trabajar. A las 5:30 a.m., el domingo, ya estaba sentado frente al timón de su actividad de supervivencia.

Terminado su turno (al mediodía del domingo), se dirigió a la clínica y pasó la noche con su madre, quien no paró de quejarse y, por consiguiente y sumado a la incómoda silla donde él ‘descansó’ en todo momento, no le permitió conciliar el sueño.

Mientras tanto, en la casa que el hombre alquiló estaba su sobrina y otros familiares a quienes ‘ayudó en épocas de tormenta’ y que no se han inmutado con la enfermedad de la abuela. Ninguno de ellos se ha ofrecido a acompañar a la señora, de unos 70 u 80 años, ni se ha preocupado por la situación de la familia.

Ese hombre, que debe comenzar nuevamente su jornada mañana, a las 3:00 a.m., y a quien su madre fue operada en la tarde del lunes festivo, tiene que sumar a su lista de ‘dolores de cabeza’ lo que vive a diario en su lugar de trabajo.

Como conductor, todos los días cientos de personas manifiestan su descontento – y no de la mejor o más respetuosa manera – por las dificultades que tiene un sistema de transporte mal planificado y mal manejado.

Sin importar la historia del señor ni las dificultades que pueda estar viviendo y que haya dejado pendientes en su casa, hombres y mujeres de todas las edades lo insultan y ofenden por un problema del que no es responsable. Por una falla que no puede corregir pero sí debe asumir.

¿Cuántas veces nos preguntamos si detrás de vendedores, vigilantes, asistentes, auxiliares, recepcionistas, etc., hay problemas o tristezas? Seguramente muy pocas o, tal vez, nunca.

¡Qué difícil se nos hace ‘ponernos en los zapatos de los demás’! Dimensionar los problemas y pensar en reconocer quiénes son los verdaderos culpables, los que deben dar la cara y los que sí merecen escuchar toda la retahíla.

Y ¡qué difícil es ser agradecidos! Responder con buenas acciones lo que los demás hacen por nosotros aún cuando no nos piden ayuda pero sabemos que la necesitan.

Millones de historias hay como seres humanos en el mundo y, dentro de ellas, igual o mayor cantidad de problemas no son resueltos por quienes los padecen. La cuestión aquí es, simplemente, pensar por un momento en que hay ciertas situaciones que hemos vivido – o, incluso, estamos viviendo – y frente a las que nos gustaría que los demás actuasen de cierta manera ¿Qué tal si empezamos por actuar y así dar un buen ejemplo?

No soy médico, no podía operar a la señora. Ni tampoco soy su familiar, no podía quedarme acompañándola. Sin embargo, soy ser humano y sé que las palabras de aliento que les dije a ella y a su hijo son suficientes para ayudarles a creer que todo estará bien y que después de la tempestad, llega la calma.

Pensemos en cómo queremos ser tratados y así respondamos a lo que viven aquellos con quienes compartimos el mundo. No se trata de ser perfectos, de no equivocarse. Eso es imposible. Se trata de tratar de ser mejores cada día y de que en este planeta se logre cierta armonía. No es tan difícil ¿cierto?

Quelquefois. Il y a longtemps.

Je voudrais bien être quelqu’un

Mais je crois que je ne suis personne.

Enfin, oui, bien sûr, je suis quelq’un,

Mais qui me remarque? Personne!

Quand quelqu’un me regarde,

Il ne remarque rien.

Quand je dis quelque chose,

Personne n’entend rien.

Suis-je réellement quelqu’un?

Suis-je vraiment une personne?

Je voudrais bien être quelqu’un

Que tout le monde remarque,

Que tout le monde admire…

Comme personne!

– Véronique M. Kizirian.

Los niños y sus ocurrencias

A continuación, las respuestas más graciosas extraídas de una encuesta a niños de segundo y tercer grado de Primaria. Fuente: Facebook.

 

¿Quién es el jefe en tu casa?

1. Mi mamá no quiere ser jefe pero tiene que serlo porque mi papá es chistoso.
2. Mi mamá. Lo sabes por la inspección de mi cuarto. Ella ve hasta lo que hay debajo de mi cama.
3. Creo que mi mamá, pero solo porque ella tiene más cosas que hacer que mi papá.

¿Por qué hizo Dios a las Madres?

1. Porque son las únicas que saben dónde están las cosas en la casa.
2. Principalmente para limpiar la casa.
3. Para ayudarnos cuando estábamos naciendo.
4. Para que nos quisieran.

¿Cómo hizo Dios a las Madres?

1. Usó tierra, como lo hizo para todos los demás.
2. Con magia además de súper poderes y mezclar todo muy bien.
3. Dios hizo a mi mamá así como me hizo a mí, solo que usó partes más grandes.
4. Yo creo que tardó mucho en hacerlas, pues mi papá dice que a veces las mujeres son muy complicadas.

¿Qué ingredientes usó?

1. Dios hizo a las madres de nubes y pelo de ángel y todo lo bueno en este mundo y una pizca de malo.
2. Tuvo que empezar con huesos de hombres y después creo que usó cuerda, principalmente.
3. Yo creo que con muchas flores …

¿Por qué Dios te dio a tu mamá en vez de otra mamá?

1. Porque somos parientes.
2. Porque Dios sabía que ella me quería más a mí que otras mamás que me quisieran.
3. Porque nos parecemos mucho.

¿Qué clase de niña era tu mamá?

1. Mi mamá siempre ha sido mi mamá y nada de esas cosas.
2. No sé porque no estaba yo allí, pero creo que ha de haber sido muy mandona.
3. Dicen que antes era muy linda.

¿Qué necesitaba saber tu mamá de tu papá antes de casarse con él?

1. Su apellido.
2. Si quería casarse con ella.
3. Pues… si tiene trabajo y si le gusta ir de compras.

¿Por qué se casó tu mamá con tu papá?

1. Porque mi papá hace el mejor spaghetti en el mundo y mi mamá come mucho.
2. Porque ya se estaba haciendo vieja.
3. Mi abuela dice que porque no se puso su gorra para pensar.
4. Para poder ser la mamá de la casa.

¿Cuál es la diferencia entre las mamás y los papás?

1. Las mamás trabajan en el trabajo y en la casa y los papás solo van al trabajo.
2. Las mamás saben hablar con las maestras sin asustarlas.
3. Los papás son más altos y fuertes, pero las mamás tienen el verdadero poder porque a ellas les tienes que pedir permiso cuando quieres quedarte a dormir en casa de un amigo.
4. Las mamás tienen magia porque ellas te hacen sentir bien sin medicina.

¿Qué hace tu mamá en su tiempo libre?

1. Las mamás no tienen tiempo libre.
2. Si lo oyes de ella, paga cuentas TODO el día…
3. Creo que… trabajar.

¿Qué haría a tu mamá perfecta?

1. Por adentro ya es perfecta, pero afuera creo que un poco de cirugía plástica.
2. Que no me regañara tanto y que me dejara ver más tele.
3. Si supiera jugar fútbol…

¿Si pudieras cambiar algo de tu mamá, que sería?

1. Tiene esa cosa rara de pedirme que siempre limpie mi cuarto. Eso le quitaría.
2. Haría a mi mamá más inteligente, así sabría que mi hermano me pegó primero y no yo.
3. Me gustaría que desaparecieran esos ojos invisibles que tiene atrás de su cabeza.

A propósito de The Harlem Shake

Algunos jugadores del club de fútbol Manchester City se dejaron contagiar por la moda de The Harlem Shake e hicieron su propia versión que ya cuenta con más de 4 millones de vistas. El portero Joe Hart como ‘Spider-Man’, el defensa Joleon Lescott como ‘Iron Man’ y el mediocampista James Milner como él mismo mostraron sus mejores movimientos en 31 segundos de pura diversión.

Este es el detrás de cámaras:

En Perú, los chicos de Ádammo bailaron en el baño:

Mientras que en Cali (Colombia) hicieron lo propio en el transporte público:

Y, para terminar, un compilado que completa lo mejor de The Harlem Shake que circula en las redes sociales: